Un nuevo estudio revela errores en el etiquetado con código de colores

Las etiquetas con código de colores fueron consideradas un paso importante en el etiquetado informativo cuando salieron al mercado. Sin embargo, desde su aparición ha podido evaluarse su impacto real en profundidad. Un estudio reciente revela hasta qué punto las personas llegan a entender el valor nutricional de los alimentos basándose en el sistema de código de colores.

La investigación, realizada por el Instituto oficial de marketing británico (CIM) y financiado por YouGov y el Marketing Trust, ha descubierto que persisten muchos conceptos erróneos respecto al etiquetado nutricional.

Por ejemplo, aunque el 74 por ciento de los consumidores afirmaba que tenía una idea clara del sistema de etiquetado con código de colores, tan sólo el nueve por ciento consideró que era “muy fácil” encontrar la información clave necesaria para interpretar las etiquetas de los envases de alimentos y bebidas.

Al parecer, los problemas surgen a partir de un concepto erróneo sobre el verdadero significado del rojo, el naranja y el verde en las etiquetas. Con frecuencia, para el consumidor la etiqueta verde es una excusa para no poner límites al consumo de ese producto: el 54% de los consumidores cree que comer un producto con todas las ‘luces’ verdes constituye una dieta sana.

Del mismo modo, el 51 por ciento de los consumidores cree que si un producto sólo tiene una “luz” roja y el resto son verdes, sigue siendo saludable en líneas generales. Sin embargo, este no es el caso en absoluto. Los caramelos, por ejemplo, prácticamente solo contienen azúcar. Esto implica “luces” verdes en todo excepto una luz roja para los azúcares, lo que no los convierte en saludables en modo alguno.

También ocurre justo lo contrario. Aparentemente, el consumidor teme las luces rojas de los alimentos: el 37 por ciento cree que sólo debe consumir un producto con luces rojas al día y el 67 por ciento piensa que un producto con todas las luces rojas es intrínsecamente no saludable.

La clave es proporcionar mucha información, lo que puede realizarse gracias a innovaciones como las etiquetas multipágina Fix-a-Form, a fin de informar exhaustivamente al consumidor sobre qué está comiendo y por qué es bueno el producto para su salud.

Con un mejor uso de las etiquetas informativas, podremos mejorar ese 64 por ciento de consumidores que saben que aunque un producto tenga todas las luces verdes en la etiqueta, sigue debiéndose consumir con moderación.

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